Protejámonos del Sol

Una exposición excesiva al sol puede tener consecuencias graves, como quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel

Dr. Diego Chaves-Gnecco, MD, MPH, FAAP

Dr. Diego Le Cuenta:

Con el verano llegan los días soleados. Mantenerse activo y disfrutar de una exposición moderada al sol puede ser beneficioso, ya que ayuda a aumentar los niveles de vitamina D. Sin embargo, una exposición excesiva puede tener consecuencias graves, como quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Disfrutemos del verano, mantengámonos en movimiento, pero no olvidemos protegernos del sol.

Quemaduras

La exposición al sol puede provocar quemaduras en la piel. Cuando estas afectan una gran superficie del cuerpo, pueden complicarse con infecciones, deshidratación, alteraciones en el equilibrio de líquidos y electrolitos, e incluso poner en riesgo la vida.

Es importante saber que las quemaduras solares pueden ocurrir incluso en días nublados, ya que hasta el 80% de los rayos ultravioleta (UV) atraviesan las nubes. Además, los rayos UV se reflejan en superficies como el agua, la arena, la nieve, el pavimento y el concreto, aumentando la exposición. Si usted o alguien más presenta una quemadura solar, especialmente si se trata de un niño menor de un año o si la quemadura afecta una gran parte del cuerpo, consulte de inmediato a su médico.

Recién Nacidos y Niños Menores de un Año

Estos niños tienen una piel delicada y pueden sufrir quemaduras incluso con exposiciones muy breves al sol. Es fundamental protegerlos evitando, en lo posible, su exposición directa a la luz solar, especialmente durante las horas de mayor intensidad, como el mediodía y la tarde, y en días soleados.

Se recomienda limitar la exposición al sol entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., cuando los rayos ultravioleta (UV) son más intensos. Si es necesario salir al aire libre con un recién nacido o un niño pequeño, procure mantenerlos en áreas sombreadas o bajo techo, y protéjalos adecuadamente con sombreros de ala ancha, ropa ligera, fresca y cómoda, como mangas y pantalones largos.

Protectores y Bloqueadores Solares

No se recomienda aplicar protectores o bloqueadores solares a niños menores de 6 meses, ya que su piel es sensible. A partir de los 6 meses de edad, se puede comenzar a utilizar protector solar con precaución. Es importante asegurarse de que el producto sea un protector solar y no un bronceador, ya que estos últimos suelen no ofrecer protección adecuada contra los rayos solares.

Elija un protector solar que indique en la etiqueta “de amplio espectro”, lo que significa que protege contra los rayos UVA y UVB. Los protectores solares se clasifican según su Factor de Protección Solar (FPS o SPF, por sus siglas en inglés). Se recomienda un FPS de al menos 15, siendo apropiado para la mayoría de las personas los FPS entre 15 y 30. Se pueden usar también productos con FPS hasta 50.

Siempre que sea posible, evite los protectores solares que contengan oxibenzona, debido a preocupaciones sobre sus posibles efectos hormonales leves. Para zonas espe-cialmente sensibles, como la nariz, las mejillas, la parte superior de las orejas y los hombros, es preferible utilizar protectores solares con óxido de zinc o dióxido de titanio, ya que ofrecen una barrera física eficaz. Estos productos pueden dejar una ligera capa visible en la piel, incluso después de ser aplicados y frotados. Aplique el protector solar de 15 a 30 minutos antes de salir al aire libre. Repita la aplicación cada 2 horas y siempre después de nadar, sudar, estar en la piscina o secarse con una toalla.

Cáncer de Piel

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más común en los Estados Unidos y, en la mayoría de los casos, está relacionado con la exposición a los rayos solares. Por ello, es importante estar atento a cualquier cambio en la piel, especialmente en los lunares. Consulte a su médico si nota lunares con bordes irregulares, que no son simétricos (es decir, una mitad no coincide con la otra), que presentan colores no uniformes, que miden más de medio centímetro de diámetro, que duelen, pican, sangran o tienen llagas que no cicatrizan.

También debe prestar atención a lunares que aparecen por primera vez o que crecen elevándose sobre la piel. Ante cualquier signo de alerta, acuda con un profesional de la salud para una evaluación oportuna. Para mayor información, visite las páginas oficiales de la Academia Americana de Pediatría y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).


Este artículo fue publicado en la edición impresa de julio-agosto 2025.


Por: DIEGO CHAVES-GNECCO MD, MPH, FAAP, Director y Fundador del Programa Salud Para Niños | Profesor de Pediatría, Universidad de Pittsburgh, Escuela de Medicina

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