
Freddy Potoy Rosales
Emprender en el rubro de la estética implica asumir múltiples responsabilidades y sostener un crecimiento constante. Esa ha sido la experiencia de Evelyn Aikin, fundadora de Skin Boutique, un estudio de cuidado de la piel ubicado en Greentree, Pittsburgh, que ya transita su tercer año de actividad.
Desde el inicio, el mayor desafío fue trabajar de manera independiente.
“El primer año fue un año de aprendizaje. Yo venía de trabajar en otros spas con equipos grandes, recepcionistas y más personal. Aquí soy solo yo: hago la reservación, el check-in, el check-out y el servicio”, explica.Aikin, de origen ecuatoriano, convirtió este modelo en la esencia de su negocio: atención personalizada basada en la cercanía y el trato directo con cada cliente.
A esta dinámica se sumó la organización familiar.
“Siendo mujer, mamá y ama de casa, el primer año fue difícil. Mis hijos estaban más pequeños y tuve que adaptar mis horarios a la escuela y a la casa”, señala, orgullosa de su emprendimiento. Por ello, Skin Boutique funciona exclusivamente con citas previas, lo que le permite mayor flexibilidad y control del tiempo sin afectar la calidad del servicio.

El segundo año marcó un cambio estratégico clave: la digitalización. “Me enfoqué en los productos, en decidir cuáles mantener y cuáles no, y en la página web skinboutiquepgh.com, para que las personas puedan reservar su cita sin necesidad de llamarme”, cuenta.
La renovación del sitio web y la implementación de un sistema de reservas online, integrado con redes sociales y Google, tuvo un impacto inmediato.
“Fue un cambio enorme para mi negocio, porque ahora recibo clientes nuevos y pueden hacer su cita a cualquier hora del día”.

En el tercer año, el enfoque estuvo en los números. “Analicé los servicios más rentables y en qué debo concentrarme. Esto me permitió tomar decisiones con claridad y confirmar que el negocio se mantiene sólido, aunque el crecimiento haya sido gradual”, afirma Aikin, quien llegó hace 19 años a Estados Unidos.
La confianza del público ha sido un factor determinante. Skin Boutique cuenta con más de 60 reseñas positivas en Google.
“No es fácil lograr que los clientes dejen un review, pero eso ayuda muchísimo. La reputación es clave en este tipo de negocio”, destaca.
Skin Boutique se especializa en tratamientos de la piel: limpieza, rejuvenecimiento, manchas, acné, sensibilidad, entre otros. Además, ofrece maquillaje, extensiones de pestañas y depilación facial, siempre con un enfoque personalizado.

La clientela proviene mayoritariamente de la comunidad local. “La mayoría de mis clientes son de Pittsburgh y no hablan español; quizá un 20% son latinos”, explica, resaltando la importancia del dominio del inglés para el crecimiento del negocio.
De cara al futuro, Aikin apunta a mayor estabilidad y equilibrio personal.
“Quiero manejar mejor mis horarios, no estar tantas horas en el negocio y mantener un balance con mi familia. La idea es que Skin Boutique sea sólido y que yo también tenga un mejor equilibrio de vida”, concluye.
Lee esta y más historias de la
edición enero/febrero de Pittsburgh Latino Magazine
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