
Dr. Diego Chaves-Gnecco, MD, MPH, FAAP
El 2025 está a la vuelta de la esquina, y como cada año, nos hacemos promesas para mejorar. Sin embargo, a menudo esas resoluciones no sobreviven más allá de unas semanas. Pero no dejemos que la frustración nos desanime ni que la falta de resultados inmediatos nos haga rendirnos. El camino hacia el cambio es constante, y cada nuevo día es una oportunidad para avanzar y ser mejores que el día anterior. El proceso de transformación personal no es inmediato, y existen varias fases que debemos atravesar antes de lograr un cambio duradero. Lo importante es no perder de vista nuestro propósito y seguir adelante con determinación.
Fases del Cambio
Precontemplación: En esta fase, la persona no tiene la intención de cambiar. Las razones para no hacerlo superan las razones para cambiar. La persona no reconoce un problema en sus hábitos y justifica su conducta con pensamientos como: “No estoy tan sobrepeso”, “No tengo tiempo para hacer ejercicio”, “Comer saludable es caro”, “De algo hay que morir”, “El alcohol no me afecta”, “Mi abuelo fumaba y vivió hasta los 95 años”.
Contemplación: En esta etapa, la persona comienza a cuestionar su comportamiento. Empieza a considerar los pros y contras del cambio, aunque aún no se siente completamente dispuesta a actuar. Piensa cosas como: “Debería dejar de fumar porque llevo mucho tiempo haciéndolo” o “Me gustaría hacer más ejercicio, pero me aburre”.
Determinación o Preparación: Aquí, la persona decide que quiere hacer un cambio y empieza a confiar en su capacidad para lograrlo. Está dispuesta a dar el primer paso, eligiendo una fecha próxima para comenzar. Puede decir cosas como: “El día de mi cumpleaños dejaré de fumar” o “La próxima semana voy a empezar a comprar comida saludable”.
Cambio y Acción: En esta fase, la persona pone en práctica la decisión tomada. El cambio es tangible y se lleva a cabo durante los primeros seis meses. Sin embargo, las recaídas son comunes y la persona debe estar preparada para afrontarlas.
Recaída: En esta etapa, la persona vuelve a los hábitos previos, retrocediendo a fases anteriores como la precontemplación o la contemplación. Esto puede llevar a una pérdida temporal de autoestima. No obstante, una recaída no significa el fin del proceso; es posible retomar el camino hacia el cambio. Las recaídas son parte natural del proceso, ya sea en la dieta, el ejercicio, el consumo de tabaco o alcohol. Lo importante es no dejar que esto afecte nuestra autoestima y entender que el cambio definitivo sigue siendo alcanzable.
Mantenimiento: Tras seis meses de haber logrado el cambio, las posibilidades de recaída disminuyen. La persona debe enfocarse en consolidar el cambio y resistir las tentaciones que puedan surgir, reforzando su nuevo comportamiento.
¿En qué fase se encuentra? Para lograr un cambio, es necesario primero pensarlo. Si se encuentra en la fase de precontemplación, empiece por hacer una lista escrita de las razones por las que sería beneficioso cambiar. ¿Por qué es bueno hacer ejercicio? ¿Por qué es bueno dejar de fumar? ¿Por qué es bueno perder peso? ¿Por qué es bueno dejar de beber alcohol? Escriba los pros y los contras de hacer este cambio en su vida.
Revise su lista y reflexione sobre lo escrito Si se encuentra en la fase de contemplación, lo que necesita es determinación para avanzar hacia la siguiente fase. ¡Establezca una fecha! El inicio del año es una excelente oportunidad, pero recuerde que cada día es una nueva oportunidad para empezar. Coloque un calendario en un lugar visible y marque la fecha elegida, comenzando a trabajar con el objetivo de llegar a esa meta.
Si está en la fase de Cambio y Acción, ¡felicitaciones! Ya ha iniciado su proceso de transformación. Recuerde que los primeros seis meses suelen ser los más difíciles y las recaídas son comunes. Si ocurre una recaída, no se desanime. ¡Ánimo, puede retomar la acción! Cuanto más tiempo pase desde que comenzó el cambio, mayor será la probabilidad de que este se convierta en permanente.
Celebre cada pequeño logro: un día sin fumar, su primera sesión de ejercicio, aunque no haya bajado de peso esta semana, al menos no ha ganado, etc. Reconozca sus avances y prémiese por alcanzar esas metas parciales. Coloque incentivos visibles en lugares como su habitación, oficina, lugar de trabajo o baño, para motivarse a seguir adelante.
¡Recuerde! Todo día es un nuevo día y cada nuevo día puede ser el primer día de su cambio. Mantenga el ánimo y la perseverancia.
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